El dolor de las palabras

Las palabras de rechazo, menosprecio o ruptura activan las mismas zonas del cerebro que el dolor físico. Expresiones como “me partió el corazón” son más literales de lo que parecen.

Se ha demostrado que nuestra sensación de dolor es mayor si nos avisan con antelación del estímulo y que se puede inducir malestar solo con indicar que algo lo provoca, hasta el punto de que las palabras que escuchemos previamente a una nueva información influirán de una forma u otra en la manera en que asimilemos dicha información. El neurólogo Arturo Goicoechea asegura que las palabras pueden predisponernos para el dolor porque crean expectativa y modifican las emociones. Las sensaciones físicas y emocionales se entremezclan. El dolor social y el dolor físico se retroalimentan y así lo demuestran expresiones tan cotidianas como “me apulañó por la espalda”. Estos estudios confirman que el factor emocional es determinante, por ejemplo, en casos de dolor crónico, pues éste se considera más una emoción que una sensación. El estado emocional del paciente puede condicionar la interpretación que éste hace del estímulo doloroso. Susana Martínez-Conde, directora del Laboratorio de Neurociencia Visual del Instituto Barrows (Phoenix, EEUU) nos anima a reaprender el dolor y modificar nuestra condición relativa del mismo. Un dolor muscular, por ejemplo, fruto del deporte, nos resulta llevadero porque conocemos su origen y sabemos qué significa. Si ese mismo dolor apareciera sin motivo aparente, lo sentiríamos con más intensidad y nuestro estado de ánimo estaría muy cerca del terror porque no podríamos identificar la experiencia de la que debemos protegernos en un futuro.

Así que ya sabéis, cuando habléis con alguien, incluso cuando discutáis, elegid bien las palabras y procurad que no duelan.

Fuente: reportaje de Antonio Martínez Ron para XL Semanal

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2 pensamientos en “El dolor de las palabras

  1. Interesante noticia, estoy muy de acuerdo con lo que dice y la verdad es que ayuda a generar muchas e interesantes reflexiones sobre cómo nos relacionamos oral y verbalmente con las personas, sean o no de nuestro entorno. Normalmente no se le da la importancia que tiene a la comunicación oral/verbal y aún menos a la capacidad de situarnos en el lugar del receptor de esa información. Iré haciendo algunos ejercicios con este tema y os comentare que tal me ha ido.

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