Las predicciones fallan, por Gabriel García de Oro

En este lunes gris y otoñal, queremos arrojar un poco de luz dorada con un extracto de un estupendo artículo de Gabriel García de Oro, en el que hemos encontrado la clave para afrontar la incertidumbre con tranquilidad. ¡Esperamos que os guste tanto como a nosotros!Si pensamos en las cosas más significativas y relevantes de nuestra existencia, veremos que se tratan de auténticos cisnes negros (término acuñado por Nassim Nicholas Taleb), es decir, total y absolutamente impredecibles, fuera de todo plan o propósito previo. A pesar de ello, seguimos sumidos en la ilusión de la predicción, porque necesitamos tenerlo todo bajo control, pero si algo se puede decir del futuro es que, afortunadamente, es incontrolable. El futuro es impredecible, pero no es incontestable. Una cosa es que no podamos predecir el futuro, y otra, que no podamos construirlo desde el presente para estar preparados. El futuro es una herramienta para avanzar.

En el fondo no es deseable en absoluto una vida predecible. Desde que nos despertamos hasta que nos vamos a dormir, puede pasar de todo. Lo importante es estar preparados:

  • Ser conscientes de nuestros puntos débiles.
  • Aceptar nuestras fortalezas como recursos.
  • Saber adaptarse, ser flexibles, saber acomodarse a los acontecimientos y desde ellos responder de la mejor manera.

¿Qué hacer cuando nos encontramos frente a dos caminos?

Lo más importante no es qué debemos hacer, sino qué no debemos hacer: no decidir. Ante dos caminos:

  •  Elija el que tiene corazón. En el fondo sabemos aquello que conecta con nosotros, nuestros principios y expectativas. Siempre hay un camino que reconocemos como el nuestro. Si somos conscientes de que una vez elegido un camino deberemos estar preparados para reaccionar ante situaciones imposibles de presagiar, tomaremos nuestras decisiones con más tranquilidad, objetividad y serenidad.
  •  Lo importante siempre escapa al análisis. Existen circunstancias que por más vueltas que les demos, escapan a nuestro control. Por esta razón es tan importante que hagamos caso a nuestro corazón o, para los menos románticos, nuestra intuición.
  •  Adáptese al camino. Lo que sí podemos predecir es que, una vez que hayamos elegido, deberemos seguir andando. Tal vez nos encontremos con cruces inesperados, tal vez no salga todo como falsamente preveíamos, eso no importa. Una vez más, lo importante de la decisión es avanzar en ella, adaptar­­se a las circunstancias y estar preparados tanto para los obstáculos como para las sorpresas que nos depara el viaje.

 

Fuente: El País Semanal.

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