Vidas perfectas.

Cuando encendéis la televisión, cuando ojeáis una revista, cuando os tropezáis con una valla publicitaria… ¿tenéis la sensación de que continuamente nos avasallan con imágenes de personas perfectas, con un físico envidiable y, cómo no, con una vida de éxitos?Séquito famosos_retocadaA menudo, el cine, la publicidad o el entretenimiento vinculan la felicidad con la estética y acabamos creyendo que sólo unos pocos privilegiados pueden conseguir ambas cosas sin aparente esfuerzo. Pero la realidad es otra. La felicidad, el éxito o el fracaso no tienen ninguna relación con un físico más o menos bonito. Deben formar parte de la persona y ser el fruto de su esfuerzo diario. Pero también debemos estar preparados para cuando, a pesar de nuestro trabajo, la recompensa no llega o no es la deseada, pues son numerosas las variables que influyen en el desenlace de los acontecimientos. Nosotros no podemos controlarlo todo. Además, ¿de qué estamos hablando cuando decimos que un físico es bonito? ¿Quién lo define? Los gustos estéticos van cambiando a lo largo de la historia y lo que hoy nos parece deseable tal vez mañana esté pasado de moda y entonces deseemos otra cosa, otra imagen. ¿Vale la pena supeditar nuestra autoestima, nuestro tiempo y nuestros recursos a algo tan efímero?

Como podéis comprobar en la imagen, son muchas las personas que se dedican diariamente a recrear, vender, explotar y mantener ese escenario de perfección que parece tan inalcanzable. Cualquiera de nosotros, ¿vivimos acompañados por estilistas, maquilladores, peluqueros, managers, etc.? Seguramente, no. Más bien, vivimos acompañados por prisas, tareas, responsabilidades y presupuestos ajustados. ¿Cómo estar siempre perfecto/a a este ritmo y sin ayuda profesional? Tal vez deberíamos empezar por no pretender estar siempre perfectos. Olvidémosnos de las personas perfectas con vidas perfectas de los anuncios, porque no son más que eso: anuncios. La recreación de un escenario en un momento cuidadosamente escogido para transmitir una sensación muy concreta que nos genere una necesidad innecesaria. Recordemos que cada uno de nosotros es perfecto tal y como es. Inimitable. Irrepetible. Con sus virtudes y sus defectos conviviendo en armonía y equilibrio. Tu pelo es único, porque nadie lo luce con tanta gracia como tú. Tu sonrisa es única, porque nadie transmite tanto con tan poco. Tu mirada es única, porque no necesita palabras. TÚ ERES ÚNICO.

 

 

Fotografía: El País Semanal.

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